¿Los impuestos son un robo? Una mirada a la ética de los impuestos federales

Estados Unidos tiene una historia complicada con los impuestos. De hecho, se podría argumentar que nuestro país existe por el odio compartido de las colonias británicas a los impuestos. Avancemos unos cientos de años y hemos creado una estructura federal de impuestos sobre la renta mucho más rigurosa que la que se nos escapó en 1776. Los impuestos son un hecho de la vida, pero ¿son justos? ¿O los impuestos son un robo? Profundicemos un poco más.

Índice de contenidos
  1. Una breve historia
  2. ¿Los impuestos son un robo?
    1. Por qué los impuestos son un robo
    2. ¿Por qué los impuestos no son un robo?
  3. Conclusiones

Una breve historia

¿Cómo empezó la fiscalidad en Estados Unidos?

En su forma original, nuestra Constitución dificultaba que el gobierno federal impusiera un impuesto sobre la renta individual. Durante aproximadamente un siglo, la mayoría de los impuestos federales procedían del licor, el tabaco, el azúcar, los aranceles y el comercio de esclavos.

Entonces, en 1862, el Congreso aprobó la primera ley del impuesto sobre la renta del país. Se trataba de un impuesto del 3% sobre los estadounidenses que ganaban entre 600 y 10.000 dólares al año, una riqueza inmensa para la época. En 1866, la recaudación de impuestos alcanzó la friolera de 310 millones de dólares.

Pero después de la Guerra Civil, el Congreso revirtió esta decisión. Tras decidir que gravar el tabaco y el licor era suficiente para mantener el funcionamiento del gobierno, eliminaron los impuestos sobre la renta personal en 1872. Y no se detuvieron ahí. En 1895, los impuestos sobre la renta fueron declarados inconstitucionales.

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¿Cuándo se introdujo por última vez el impuesto sobre la renta en Estados Unidos?

En 1913, la 16ª Enmienda cambió las reglas al ampliar el alcance del Congreso en materia de impuestos. Esto abrió las puertas a una oleada de nuevas leyes fiscales. Desde entonces, el código fiscal federal ha crecido enormemente: desde sus 900 páginas originales en 1913 hasta las más de 70.000 páginas actuales.

Así que sabemos cómo la ley fiscal federal llegó a existir. Pero debe existir? ¿Los impuestos son un robo? Y si lo es, ¿puede ser también justo?

¿Los impuestos son un robo?

El hecho de que los impuestos sean necesarios no significa necesariamente que sean correctos. Echemos un vistazo a ambos lados.

Por qué los impuestos son un robo

Supón que en cada día de pago, tu jefe robara 20 dólares de su nómina y se los metiera en el bolsillo. Seguramente eso es un robo, ¿no?

Un día, te enfrentas a ellos por el dinero que te falta. "Oh, no te preocupes", te dicen. "Estoy utilizando ese dinero para recursos que nos benefician a todos. ¿Esa nueva máquina de café y los baños renovados? Todo eso salió de tu sueldo y del de tus compañeros"

Aunque el robo te beneficie a ti, probablemente no te haría ninguna gracia, ¿verdad? Puede que ni siquiera bebas café, y sin embargo te piden que pagues la factura. Además, nadie te ha preguntado si quieres contribuir al mantenimiento público. Tu jefe está cogiendo tu dinero sin consentimiento, ¡y sin preguntarte siquiera cómo quieres que se gaste!

¿Te parece injusto? Pues eso es la fiscalidad: dinero sacado de tu cartera por un poder superior, sin que puedas opinar al respecto. Así que los impuestos deben ser un robo, ¿no?

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¿Por qué los impuestos no son un robo?

Excepto que, en realidad, es un poco más complicado que eso. Al fin y al cabo, tu jefe hace descremar el dinero de lo que ganas. ¿De qué otra manera crees que tu oficina podría pagar el coste de sus bienes inmuebles?

Y aunque el gobierno se lleva un porcentaje del dinero que ganas, tú directamente de ese fondo de dinero antes de que se te pida que contribuyas. ¿Has ido alguna vez a una biblioteca? ¿Has asistido a una escuela pública? ¿Recibiste una beca? Entonces estabas utilizando recursos del bolsillo del gobierno mucho antes de que el Tío Sam te sacara un céntimo.

De este modo, los impuestos se parecen menos a un robo y más a una cuota de suscripción: pagos regulares realizados para poder disfrutar de los privilegios de la sociedad organizada. Sí, no se te da la oportunidad de elegir. Pero es un contrato social acordado por la elección de vivir y permanecer en este país.

Conclusiones

En una sociedad democrática, los impuestos son un mal necesario. Y tanto si los apoyas ideológicamente como si no, son una parte inevitable de la vida de un ciudadano estadounidense. Desgraciadamente, las más de 70.000 páginas del código tributario federal también pueden suponer un gran reto para darles sentido. Si necesitas ayuda para analizar tu declaración de impuestos, no te preocupes: una empresa competente de preparación de impuestos puede ayudarte. O si te has visto envuelto en una deuda fiscal, la empresa adecuada de desgravación fiscal puede volver a ponerte en marcha.

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