¿Culpable de gastar en exceso? Aquí tienes 12 maneras de dejar el hábito ahora mismo

Si tuvieras que adivinar la razón por la que la mayoría de la gente se declara en bancarrota, podrías pensar -como yo- que los acontecimientos vitales adversos, como los problemas de salud y el desempleo, son los mayores culpables. Sin embargo, según una investigación realizada por Ning Zhu, profesor asociado de gestión de la Universidad de California en Davis, la causa de la mayoría de las quiebras es el gasto imprudente, no la enfermedad ni la pérdida de empleo.

En su investigación, Zhu llegó a la conclusión de que más del 50% de las quiebras estaban causadas por las deudas, mientras que el desempleo y los problemas médicos representaban el 13% y el 5% respectivamente. En realidad, esto es una buena noticia. Significa que puedes reducir drásticamente el riesgo de tener problemas financieros simplemente aprendiendo a evitar el gasto excesivo y viviendo dentro de tus posibilidades. Pero es más fácil decirlo que hacerlo. Las dietas son otro gran problema con una solución fácil: comer menos calorías de las que se queman. Pero 8 de cada 10 personas que hacen dieta siguen sin perder peso, y Estados Unidos es el segundo país más obeso del mundo a pesar de tener una industria de pérdida de peso de 60.000 millones de dólares.

Gastar en exceso es un problema complejo que, al igual que comer en exceso, implica una gran variedad de factores emocionales y psicológicos de los que a menudo ni siquiera somos conscientes. Aquí tienes 12 consejos para ponerte en el camino correcto para frenar el gasto excesivo.

Índice de contenidos
  1. 1. Controla tus gastos hasta el último céntimo
  2. 2. Establece prioridades financieras
  3. 3. Crea un presupuesto 50/30/20
  4. 4. Haz que el ahorro sea automático
  5. 5. Espera 30 días antes de hacer compras importantes
  6. 6. Compra como una persona sin dinero
  7. 7. Cuidado con los escaparates brillantes
  8. 8. Ir deprisa con la tarjeta de crédito
  9. 9. Manos fuera de la mercancía
  10. 10. Haz más amigos
  11. 11. Cásate
  12. 12. Lleva tacones altos cuando vayas de compras
  13. Cuando se trata de gastar, piensa primero

1. Controla tus gastos hasta el último céntimo

Esto es una obviedad, pero hay que decirlo. Antes de dejar de gastar en exceso, tienes que saber en qué gastas tu dinero. Tómate un mes para anotar todo lo que compras. Si llevar un diario de gastos no es algo natural para ti, considera la posibilidad de utilizar una aplicación de gestión del dinero, como Mint, Moneyspire y Spendee. Algunos rastreadores de gastos y herramientas de presupuestación, como BillGuard.com y Checks.com, pueden sincronizarse automáticamente con tus tarjetas de crédito y tu cuenta bancaria, lo que facilita el control de tus gastos.

2. Establece prioridades financieras

Decide cuáles son tus prioridades financieras. Pueden ser ahorrar para la jubilación, comprar una casa, ir de vacaciones y pagar las deudas. Si tienes objetivos específicos, puedes utilizarlos como punto de referencia para medir tu progreso. Además, si trabajas para conseguir un objetivo que es importante para ti, será más probable que resistas el impulso la próxima vez que tengas la tentación de comprar algo que no necesitas.

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3. Crea un presupuesto 50/30/20

El peligro al redactar un presupuesto es dejarse llevar por las buenas intenciones y crear un presupuesto tan estricto y espartano que seas incapaz de cumplirlo, una vez que tu piedad minimalista desaparezca. Un presupuesto debe ser realista para que funcione.

En su libro "All Your Worth, The Ultimate Lifetime Money Plan", Elizabeth Warren y Amelia Warren Tyagi proponen la regla general 50/30/20 a la hora de diseñar un presupuesto. La regla representa los porcentajes de tus ingresos netos que debes dedicar a las necesidades, los deseos y los ahorros en un presupuesto equilibrado.

4. Haz que el ahorro sea automático

Si el dinero extra en tu cartera o en tu cuenta bancaria te está haciendo un agujero proverbial en el bolsillo, pon cualquier dinero extra en una cuenta de ahorros. No puedes gastar en exceso lo que no tienes a mano. En lugar de prometerte a ti mismo que reservarás dinero para tus objetivos financieros, abre una cuenta de ahorro para cada uno de ellos. Después, establece transferencias automáticas de tu cuenta corriente a tus cuentas de ahorro. Si no tienes una cuenta bancaria normal, algunas tarjetas de crédito de prepago, como Bluebird de American Express® y BB&T MoneyAccount, te permiten crear subcuentas de ahorro.

Consulta nuestra página de reseñas de tarjetas de crédito para conocer algunas excelentes opciones de tarjetas de prepago.

5. Espera 30 días antes de hacer compras importantes

Las compras por impulso son la principal razón por la que gastamos de más. Según el libro blanco "¿Qué hace que los clientes compren por impulso?", las compras por impulso representan el 40% de todo el dinero que se gasta en Internet. Lucha siguiendo la regla de los 30 días. Probablemente ya hayas oído hablar de este sencillo pero eficaz truco presupuestario. Así es como funciona. (IUE)

Si sientes el impulso de derrochar en un artículo no esencial, devuélvelo. Sal de la tienda. Vete a casa. Date una ducha fría. Cierra la página web. Haz lo que sea necesario para evitar comprarlo. Luego anota la fecha, el precio y la tienda o el sitio web donde lo encontraste. Durante los siguientes 30 días, considera si realmente lo necesitas y si te lo puedes permitir. Comprueba sus características, lee las críticas y busca mejores ofertas. Si después de un mes comprarlo sigue pareciendo una buena idea, adelante, date un capricho; pero asegúrate de no utilizar el crédito para pagarlo.

6. Compra como una persona sin dinero

Esta es una variación más corta de la Regla de los 30 días. Si tienes pensado comprar un artículo de gran valor, ve al centro comercial, pero deja la cartera. Asegúrate de llevar tu permiso de conducir.

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Según David Krueger, autor de "El lenguaje secreto del dinero: Cómo tomar decisiones financieras más inteligentes y vivir una vida más rica", cuando anticipamos una recompensa inmediata, como comprar algo que nos gusta, se produce un pico de dopamina en el cerebro, que nubla nuestro juicio. El simple hecho de no tener dinero en efectivo o tarjetas de crédito disponibles te impedirá comprar por impulso, lo que te dará tiempo para estar sobrio y determinar si se trata de una compra impulsiva o de algo que realmente vas a utilizar y disfrutar. Si quieres comprar algo pero te molesta volver a casa a por tu cartera, probablemente no lo necesitabas tanto en primer lugar.

7. Cuidado con los escaparates brillantes

Comparar precios y buscar ofertas es una buena forma de reducir el gasto. Por otro lado, las rebajas también pueden empujarte a gastar más de lo que necesitas. Según un estudio de Ernst & Young, el 88% de las compras impulsivas son de artículos que están en oferta.

Las tiendas utilizan todo tipo de tácticas para transmitir la ilusión de que realmente estás ahorrando dinero cuando compras un producto que no sabías que necesitabas cinco minutos antes. Un ejemplo clásico es cuando se venden varios artículos con descuento, como dos botellas de vino por 30 $, cuando cada una cuesta 20 $ si se compran por separado. Puede que sea una buena oferta, pero sigues gastando 10 $ más de lo que necesitabas.

8. Ir deprisa con la tarjeta de crédito

Si sueles gastar más de la cuenta, recurre a una tarjeta de crédito rápidamente. Aunque las tarjetas de crédito pueden ahorrarte dinero cuando se usan con prudencia, también pueden empujarte a comprar impulsivamente. Investigadores del Universidad Estatal de San Francisco entrevistó a 1.600 participantes, sugieren que las tarjetas de crédito pueden facilitar la compra compulsiva porque separan el placer de comprar cosas con el dolor de pagarlas.

Si pagas en efectivo, sugieren los investigadores, el dolor de pagar las cosas compensará el subidón que te produce la compra. Las formas de pago menos transparentes, como las tarjetas de crédito, tienden a ser tratadas como dinero de juego y, por tanto, se gastan más fácilmente.

9. Manos fuera de la mercancía

Según un estudio realizado por investigadores de la UCLAjoann Peck y Suzanne B. Shu, el mero hecho de tocar un objeto aumenta tu "percepción de propiedad" del mismo, lo que aumentará tus posibilidades de comprarlo. Esta es la razón por la que los vendedores de coches te invitan a "tomar asiento, encender la radio, oh, y por qué no lo llevas a dar una vuelta" También es la razón por la que los vendedores de teléfonos móviles están más que contentos de abrir los nuevos teléfonos fuera del envoltorio y dejar que los manipules.

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Mirar escaparates es divertido, pero también es caro. A menos que tengas un autocontrol sobrehumano, no toques, pruebes o juegues con cosas que no te puedes permitir. El impulso de comprar algo que ya tienes en tus manos puede ser demasiado fuerte.

10. Haz más amigos

Sentirse solo puede hacer que te vuelvas materialista y compres cosas como una especie de terapia de venta al por menor, según un estudio publicado en el Journal of Consumer Research. Rik Pieters, de la Universidad de Tilburg, analizó a más de 2.500 consumidores durante un periodo de 6 años y descubrió que las personas que se sentían solas eran más propensas a llevar un estilo de vida materialista.

11. Cásate

De acuerdo, no lo hagas. Pero según el mismo Estudio de la Universidad de Tilburgel efecto soledad/materialismo era especialmente fuerte entre los solteros. El estudio demostró que los consumidores solteros estaban generalmente más solos que sus homólogos casados y eran más propensos a sucumbir a la terapia de compras para animarse. Otro estudio demostró que los hogares con mayores ingresos formados por adultos solteros realizan un 45% más de compras no planificadas que sus homólogos casados.

12. Lleva tacones altos cuando vayas de compras

¿Sueles gastar más de la cuenta cuando vas de compras? La próxima vez, compra con tacones. Sé que parece una tontería, pero según la nueva investigación de la Universidad Brigham Young, los compradores que llevan tacones altos piensan de forma diferente cuando compran. El estudio indicó que los consumidores que experimentan un mayor sentido del equilibrio eran más propensos a sopesar sus opciones y a decantarse por un producto sensato de precio medio. Si no fuera por el equilibrio, tambalearse con unos tacones dolorosos podría hacer que no te quedaras mucho tiempo en una tienda.

Si llevar tacones no es culturalmente aceptable en tu caso o estás comprando por Internet, los investigadores de la BYU también descubrieron los mismos efectos al realizar otras actividades que requerían equilibrio, como inclinarse hacia atrás en la silla, ponerse de pie sobre un pie o jugar a la Wii Fit.

Cuando se trata de gastar, piensa primero

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Pittsburgh indicó que los consumidores que piensan en los pros y los contras de una elección antes de tomar una decisión eran más propensos a hacer ejercicio y a consumir alimentos saludables. También tenían menores tasas de dependencia del alcohol, de procrastinación y de gasto excesivo. También había una correlación con su probabilidad de ahorrar para la jubilación.

Aunque no existe una bala de plata contra el gasto excesivo, estos consejos son un buen punto de partida. El mero hecho de tomarse tiempo para considerar tus patrones de gasto y sopesar los pros y los contras de una compra es un gran paso para aumentar tu autocontrol y proteger tu salud financiera.

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